A
veces me paraliza una desidia que es miedo. Es una sensación vaga que se
interpone como un velo ante mis objetivos, y que me impide verlos con claridad.
Es
como un humo de inseguridades que nubla mi visión. Por un lado, me siento
incapaz de realizar cualquier obra de arte de calidad, o cualquier trabajo
destacado, pero debo recordar que sin hacer trabajos malos, o mediocres, no se
puede mejorar hacia los superiores. Son parte del proceso. Pero muchas veces me
censuro pensando que no vale la pena gastar energía en algo tan burdo.
Y,
como una trampa, si logro trascender ese miedo, me acecha el temor a no ser
alguien especial. Desde niño me dijeron que era muy especial, que podía hacer
lo que quisiera, blablablá. Y durante
tres décadas he tenido que luchar con el orgullo, la aceptación y la
frustración de reconocer mis límites de forma realista. A la vez es una lucha por
no caer en la derrota y subestimar mis habilidades.
¿Y
por qué quiero ser alguien especial? Antes era porque quería la alabanza del
resto. Quería sentir su aprobación, y su amor, aunque sólo fuera en forma de
sexo ocasional y vítores. Pero ya no es eso. Ahora es sólo porque veo miserable
a mucha gente llevando vidas normales. Trabajando más de 40, 50, 60 horas
semanales, y sacrificando su bienestar, su amor y sus familias para comprar un
televisor más grande.
Pero
ya lo he logrado. Puedo trabajar pocos días por un sueldo decente, y me puedo
permitir disfrutar una vida tranquila desde ahí. Pero no estoy tranquilo.
Siento que estuviera destinado a algo más. No quiero trabajar para nadie.
Quiero que mi obra consuma mi tiempo, y que mi obra sea mi sustento. Quiero ser
artista. Pero es la interfaz con el mundo pecuniario lo que falta. Debo ser mi
propio agente y mi propio producto.
Ya
no importa la veneración ni las vanidades, sólo me interesa dedicar todos mis
esfuerzos a la exploración artística; a la música, la escritura; hacia el Arte
de los alquimistas y los magos; a la búsqueda de la sinceridad, de la belleza;
y de lo que hay en el fondo del alma y del Universo. Y disfrutarlo.

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