lunes, 17 de noviembre de 2014

Galatea

Era tan sólo una mujer con un espejo.

Nunca entendí por qué me aterraba tanto.

El salón tenía 20 estatuas distintas, pero entre todas, la de la doncella que miraba su reflejo era la única que no podía mirar sin sentir escalofríos. A veces se me aparecía en sueños, pero no podía ver su rostro.

Aún así, cuando era adolescente, me escabullía al pabellón de las esculturas con las chicas que cortejaba. Nadie vigilaba el lugar, la luna y las estrellas se filtraban por los ventanales cubriendo de lívida luz las noches de romance y vino en medio de ese bosque de mármol.

Un día volví solo al salón. Con el corazón roto, y el cuerpo borracho.

Sin darme cuenta, caminé directo hacia la escultura que no podía mirar. Caí a sus pies como una marioneta a la que le cortan los hilos de súbito, y me quedé mirando al suelo. Y vi como caían gotas de agua.

Miré hacia arriba y vi que las gotas eran lágrimas, no de marmóreo blanco, si no de agua salada; de pena. La estatua era hermosa, y lloraba. No pude dejar de contemplar esa belleza melancólica, pero de ceño implacable como la piedra de la que estaba hecha.

Me incorporé y noté que su espejo no era de piedra, pero tampoco reflejaba la aflicción de la estatua, si no la mía. Me vi decadente y abatido. Vi mi esencia y mi ausencia.

No se por qué le tuve tanto miedo antes.

Era tan sólo una mujer con un espejo.

Y entonces, la Mujer me miró.

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El presente cuento fue escrito originalmente para el concurso "Fantasista de Hierro".
El cuento debía utilizar el pié forzado "Era tan sólo una mujer con un espejo".

Y esta hermosura de ilustración la hizo Sonnenpili (http://sonnenpili.tumblr.com/)

lunes, 10 de noviembre de 2014

Los Dioses son Reales

Los Dioses son reales, dijo ella. Incluso el Dios de tus padres, el agonizante que cuelga de la viga, es real.

Lo que no supieron enseñarte es que todos y cada uno de los Dioses es real. Más real que tú incluso.

Los Dioses viven en historias. Tú también.
La ventaja que tienen ellos, es que saben cómo moverse entre mundos. Tú también lo haces, pero no lo entiendes. Ello sí.

Y traen un mensaje.
Ellos son el mensaje.
La realidad es el mensaje.
El Mensaje es una historia.
La Realidad es una historia.

No sólo los dioses caen en esta categoría de mensajeros cósmicos. También está los ángeles, demonios, aliens y superhéroes.

Sí. Los superhéroes. Qué fácil es pasar por alto a los hermosos y esculturales dioses que vuelven a lucir sus desnudos cuerpos, cubiertos de colores a modos de torpe disfraz para sus divinas anatomías.

Vienen a ayudar a la humanidad. Y luchan contra las paredes de la 2da dimensión para acercarse a nosotros y mostrarnos el camino. Trascienden escritores, medios y formatos, para aparecerse ante nosotros incluso en la vida cotidiana, como cosplays, por ejemplo.

No es gratuito que podamos ver un Superman paseándose en Halloween, o a Spiderman en una convención de Comics.

Desde el Inconsciente Colectivo, el sephiroth Hod, o el Eidos platónico, se han hecho camino para encontrarse de frente a nosotros, con un mensaje tan complicado que en millones de millones de páginas, canciones y dibujos no hemos sabido explicar ni entender.

Pero la verdad está ahí afuera.

Deja que los dioses, superdioses o extraterrestres tomen tu mano y te guíen a La Fuente.

La Gran Pregunta es la Conciencia.
La Realidad es la Respuesta.

Dios es la Pregunta y la Respuesta.
Dios es la Fuente.
La Fuente es Dios.

Tú eres Dios.
Y Dios somos todos nosotros.