martes, 13 de febrero de 2018

Siete de bastos: Coraje



            El soldado está de espaldas en el piso. El fémur de la pierna izquierda sobresale de la carne como un cuchillo de hueso. Cada movimiento es una estocada.


            La armadura resulta pesada y desesperante para el hombre botado en el suelo, dientes apretados, que busca frenéticamente escapar o hallar algo para defenderse. El mandoble a su pierna lo fracturó y lo aturdió. Y tiene escasos segundos para reaccionar.

            El enemigo se aproxima. Le tapa el sol con sus anchas espaldas y poderoso yelmo.

            Su propio casco se ha roto en dos, y yace junto a él. Su melena roja se despliega con la ventolera que se levanta y llena sus ojos de polvillo.

            El enemigo camina lentamente, pero firme. Está orgulloso y seguro. Ya dio el golpe definitivo, esto es sólo el remate.

            El soldado busca, sin apartar la vista de su atacante, desesperadamente algo de que asirse, algo para blandir. Y encuentra un garrote partido en dos.

            Tendrá que servir. No encuentra más que un maltrecho palo para defenderse. La punta cuelga de apenas unas hilachas, pero el mango tiene algo de vida aún.

            El enemigo lanza un potente ataque, y él se defiende con el medio garrote.  El brazo le tiembla, y la vibración se transmite a todo el cuerpo, como un dolor paralizante.

            Baja la guardia, y el enemigo vuelve a atacar.

        Se para en seco, con la espada en el aire. El soldado lanzó el garrote y le golpeó las canillas. El enemigo tropieza.

            El soldado lanza una última sonrisa. Cruza sus brazos sobre la cara, intentando una inútil defensa.

            La espada del enemigo cae potente.

            El soldado ya no tiene nada que proteger.






(Info sobre la carta en www.corax.com/tarot/cards/wands-7.html)

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