Siente
un calor en todo el pecho, y un halo dorado bordea su visión. Siente como si
todo se viera a través de un filtro de algodón de azúcar que entibia el aire.
Es primera vez que gana
un sueldo. Nunca había logrado trabajar todo un mes sin que lo echaran. Es un
importante logro, y todos están ahí. Su familia y sus amigos; por primera vez
ve a su padre sonreír, incluso lleva una camisa limpia. Su madre le horneó galletas
y se las enseña, mientras lágrimas de orgullo ruedan por su cara. Su hermano
pequeño está contento; ha logrado quitarse el ceño fruncido, y anda limpio.
Están sus amigos de la infancia, los mejores que ha tenido. Es tanta la alegría
que también rompe a llorar; no los veía hace 6 años, por lo menos. Y los
extrañaba. También está su novia, bueno, su ex. No la veía desde que se fue,
esa vez que… También está el Horacio, el que le hizo el pituto y le consiguió
la pega. Que buen cabro es el Horacio, incluso, pa’ celebrar lo invitó a… ¿A
qué lo invitó? ¿Dónde está?
Está doblado sobre sí
mismo. Echado sobre un costado. Intenta erguirse, pero está lánguido y pesado.
Aún se siente maravillosamente bien, pero nota el cuerpo encogido y tieso, y a
través del rosado,puede ver una pieza oscura. La pintura se descascara por la
humedad.
Y siente un dolor en el
brazo. Lo tiene hinchado, y siente como que le clavaran un punzón. Se cayó
sobre la extremidad, y se está apretando algo contra el músculo.
Es una jeringuilla. Se
rompió bajo la presión del cuerpo, y está enterrada en el brazo hinchado por el
elástico que lo estrangula.
Su familia ya no está. Ni
sus amigos. Ni ella. Ni siquiera está el Horacio.
El Horacio…
El Horacio lo llevó al
trabajo, y gracias a él lo aceptaron. El Horacio lo felicitó cuando terminó el
mes, y lo invitó a picarse. Él le
dijo que no quería, que ya había aguantado un mes, con todo el sacrifico que
significó: las tersianas, el sudor frío, el vómito y todos los síntomas de la
abstinencia. Se peleó con todos quienes se acercaron. Llevaba un humor
insoportable. Pero Horacio lo acompañó, y le dijo:
-Te lo mereces.
Está sobre una manta
húmeda y mohosa. Está solo en una casa desocupada y ruinosa.
Debe ser lunes, o martes.
El sol ya se pone.
¿Me lo merecía?- Se
pregunta angustiado. Y rompe a llorar en soledad.
(Más información sobre la carta en http://www.corax.com/tarot/cards/index.html?cups-7)

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