El último
libro de José Luis Flores sorprende por la declaración abiertamente abyecta del subtítulo: "La Familia es un nido de perversiones", y el
contenido cumple las expectativas. Después de destacarse como guionista de Cartas
Mitos y Leyendas, y una carrera como escritor de libros infantiles, Flores
sorprende con una profunda y terrible visión de la familia chilena, y quizás
universal, explorando el abismo tras “el núcleo
básico de la sociedad”.
El punto de
partida es la muerte del patriarca de un clan sureño de buen pasar. El hecho reúne
a toda la familia, que pronto se ve atrapada en la casa familiar por un evento
climático catastrófico. A ratos recuerda al Ángel Exterminador de Buñuel, a
ratos a Neil Gaiman en sus días más oscuros. Con referencias a múltiples figuras mitológicas, sin caer en el listado innecesario, demuestra su comprensión trascendente de las historias cosmogónicas de la humanidad, y como no son más que reflejos de nuestra realidad íntima.
Editado por
Emergencia Narrativa, el tomo resulta en un conciso y atrapante relato. Pero no
se dejen engañar por la brevedad del texto, porque su crudeza hace que la
lectura sea pausada para el lector afectado por las nauseas y las epifanías de
horror íntimo (Para hacer una diferencia y alusión al horror cósmico
lovecraftiano).
Puntos
negativos del libro: La edición es bastante descuidada. Abundan los errores de
tipeo, que sobre todo en las primeras páginas, hacen tropezar constantemente al
lector. Y la cantidad de actores resulta abrumadora, y aunque la brevedad de la novela resulta eficiente, no es eficaz para lograr la profundidad requerida para identificar fácilmente a la horda de los hijos, nietos,
sobrinos, etc…
Puntos
destacados: Los personajes principales resultan familiarmente terribles, en una especie de
Constelaciones Familiares meets Clive Barker. Y las 3 sirvientas de la casa, sin
ánimo de spoilers, pero ¡uf!
154 páginas, Editorial Emergencia
Narrativa.

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